La Magia del Interés Compuesto

La leyenda del tablero de ajedrez y los granos de trigo

El interés compuesto es una de las maravillas de la matemáticas financieras, y es lo que los ricos utilizan para ser más ricos todos los días....eso y un apalancamiento adecuado. Pero vamos a dejar el apalancamiento para otro día, y nos vamos a concentrar en las matemáticas y como podemos aprovecharlas en nuestro beneficio.

Me viene a la cabeza aquí, la leyenda del ajedrez y los granos de trigo, una aplicación genial para comprender como funciona el interés compuesto a nuestro favor, y como lo podríamos aplicar para mejorar nuestras finanzas hasta límites insospechados.

Resumiendo un poco: Había un rey llamado Sheram, que en una de las batallas en las que participó perdió a su hijo, y esto le sumió en una gran pena. Su pesar era inmenso, y nada lo distraía, ni lo aliviaba, hasta que un día un tal Sissa se presentó en su corte y le presentó un juego, que aseguró que le haría divertirse y olvidar sus pesares, el ajedrez.

Después de explicarle las reglas del juego, el rey empezó a jugar y jugó y jugó, y efectivamente, el juego consiguió que su pena desapareciera en gran medida.

El rey quiso agradecer a Sissa su regalo, y le pidió que le pidiera una compensación, por su maravilloso juego. Sissa, que debía ser muy inteligente, le pidió al rey que le diera un grano de trigo por la primera casilla del tablero, y que esa cantidad se fuera doblando en las siguientes casillas.

Al rey este premio le pareció poco, y le dijo que le daría su grano de trigo, doblándolo en cada una de las sesenta y cuatro casillas del tablero del ajedrez. En principio el rey, pensó y así se lo hizo saber, que su recompensa era pequeña para el beneficio que el había obtenido del juego, y dijo que sus criados le darían el trigo que había pedido.

A medio día, se acordó de Sissa y su trigo, y les preguntó a sus criados si le habían hecho llegar el trigo, a lo que le respondieron que los matemáticos de la corte aún estaban calculando la cantidad, y que esperaban tener terminado el cálculo para el día siguiente.

Cuando los matemáticos terminaron sus cálculos, la cantidad era enorme: dieciocho trillones cuatrocientos cuarenta y seis mil setecientos cuarenta y cuatro billones setenta y tres mil setecientos nueve millones quinientos cincuenta y un mil seiscientos quince.

En aquellos momentos no había trigo suficiente en todo el reino, y habrían sido necesarias las cosechas mundiales, de más de 21.000 años para poder pagar al inteligente Sissa.

El interés compuesto aplicado a tus finanzas

Tal vez aún no has entendido bien como funciona el interés compuesto, ya que la fabula está genial, pero que tienen que ver los granos de trigo con los euros que necesitas todos los días.

Imagina por un momento que tenemos un euro, y lo invertimos con una rentabilidad de un 10%, al cabo de un año tendremos 1,10 euros, si lo seguimos invirtiendo a una tasa de interés de un 10%, al año siguiente tendremos 1,21 euros.

El primer año hemos obtenido 10 céntimos, pero el segundo año obtuvimos 11 céntimos de euro. La única forma para que el interés compuesto funcione a nuestro favor, y que ademas venzamos a la inflación, es invertir.

Si colocamos nuestro capital utilizando un depósito bancario, en muy pocas ocasiones conseguiremos batir a la inflación, con lo que nuestros resultados serán bastante pobres...no malos, pero no excepcionales como con el tablero de ajedrez.

También es importante comenzar pronto con nuestro ahorro, ya que el tiempo es fundamental para conseguir buenos resultados. Utilizando otra vez nuestro tablero de ajedrez, no sería lo mismo haber utilizado 64 casillas, que sólo 32. A medida que nuestro capital va creciendo, los porcentajes hacen que las rentabilidades obtenidas en las últimas casillas sean exageradamente altas, y al unirlas al principal, la rentabilidad en la casilla siguiente sea enorme.

Resumen

Si queremos cambiar nuestro futuro financiero, debemos ahorrar e invertir.

Debemos buscar lugares donde la rentabilidad puede vencer a la inflación, como por ejemplo invertir en la bolsa.

El tiempo es fundamental para obtener buenos rendimientos a largo plazo. No es lo mismo empezar a invertir con 20 años, que con 30 o 40, y el interés compuesto trabajará mejor, aunque las cantidades sean mucho más pequeñas a los 20, que las que pudieramos aportar a los 40.

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